jueves, 15 de octubre de 2009

Messi no sale en la foto


En los festejos de la clasificación de Argentina apenas hubo rastro de Messi. Menos aún en el campo, donde se desubicó en un partido áspero, de intensidad prodigiosa que comprometió su encanto. La Pulga no encuentra su sitio y Maradona se muestra incapaz de gestionar el mayor talento del mundo.

Ni siquiera sus compañeros parecen hacer el menor esfuerzo para generar un contexto propicio. Perdido en tierra de nadie, fue un espectador de lujo de maratonianas conducciones, pases imprecisos y exuberantes exhibiciones de empuje ajenas a su juego. Ni pegado a Higuaín, ni retrocediendo a la zona de Verón, ni cayendo al costado de Di María logró enchufarse a una selección tan enérgica como desordenada.

En el Barcelona conecta con el triángulo que forma junto a Xavi e Iniesta. Preside el juego del mejor equipo asociativo del planeta. En Argentina se encuentra en territorio hostil. En un proceso de búsqueda sin nadie al volante. Sin la complicidad de los suyos. Corre una y otra vez. Alza los brazos buscando un pase que nunca llega. Lejos de la portería o rodeado de un ejército de contrarios. Con la exigencia del genio y la impaciencia de la expectativa. Y, mientras, Argentina sigue buscando la foto de Maradona. Una jugada cósmica que desmienta la dirección errante del mito.