lunes, 4 de mayo de 2009

Gloria Aeterna


Minuto 19. Puyol alza el brazo. Xavi le tira un guiño. Piqué hace la pantalla a Metzelder. Xavi centra preciso. Silencio en las gradas. Se levanta Puyol. Cabezazo a la red sin oposición... y catarsis: Puyol persiguiendo la felicidad, besando la senyera del brazalete, lanzando puñales al enemigo eterno, en el Bernabéu. Puro placer azulgrana. Historia viva. Fin a la resistencia y estruendo culé.

Era de justicia que el destino le reservase un momento de gloria eterna. A Puyol, claro. El único futbolista que se dejó el alma en el vestuario mientras Rijkaard se descomponía y los cracks se abandonaban. El mismo que corre en cada balón con la mandíbula desencajada. Con el ceño fruncido cuando todo el mundo se encoje de hombros.

Por eso todo el barcelonismo remató de cabeza ese centro de Xavi que Puyol envió con furia a la portería de Casillas. Fueron unos segundos de trance y un final de leyenda. Ocurrió con el empate en el marcador. Con el Madrid hipnotizado por el tuya mía azulgrana en un rondo tántrico. Con el corazón en un puño los blancos y enérgicos los culés. "La temporada pasada fue uno de los peores dias de mi vida y esta ha sido la mejor noche de mi vida", dijo Puyol aliviado.

Luego vendrían cuatro goles más en clave azulgrana en una goleada histórica, vertiginosa en lo emocional como corresponde a este tipo de envites, y desde luego terapéutica para el Barcelona tras dos años de desengaños. El gol de Puyol tampoco pasó desapercibido en Francia donde l'Equipe resaltó así un tanto que perdurará en los anales de la historia azulgrana:

Puyol a donné l'avantage aux Blaugrana[...] qui a fêté l'événement devant le peuple de Castille en embrassant goulument son brassard aux couleurs de la Catalogne, encore un symbole