lunes, 20 de abril de 2009

Romario, Ronaldo, Rivaldo o Ronaldinho: ¿Cuál fue el mejor de azulgrana?


Un futbolista de dibujos animados Así definió Valdano a Romario tras asistir a una demostración celestial del brasileño ante el Tenerife. Y no era para menos: aquel astro de mirada ausente era como un ángel caído del cielo. Podía pasarse todo el partido sin decir ni pío para regalar en un minuto una obra majestuosa, un detalle de genio, un arranque de talento puro. La cola de vaca a Alkorta, la vaselina de El Sadar o el globo memorable ante la Real. Uno no recuerda a nadie tan frío en el área, tan delicado en el remate y tan imprevisible en la maniobra. Fuera del campo todo parecía importarle poco o nada. En el vestuario apenas reparaba en sus compañeros y cuando terminaba el entreno dormía. Luego se despertaba y salía de fiesta. En el Barcelona apenas lo disfrutaron una temporada y media, suficiente para recordarlo como una verdadera leyenda del gol. Un milagro irrepetible.


Un extraterrestre pasó por Compostela "Imagínate que le pides a Dios que te convierta en el mejor futbolista del mundo...y que te escucha", así rezaba un anuncio de Nike con las imágenes de Ronaldo humillando a todos los futbolistas del Compostela un doce de octubre en la séptima jornada de la Liga 1996-97. Fue de otro planeta. Una demostración de superioridad tan escandalosa que ni siquiera él mismo pudo volver a repetir. Nunca más se vio una versión como esa de Ronaldo y no ha habido otro delantero tan demoledor. Era sencillamente el ariete perfecto: un tren de alta velocidad con precisión alemana. Una manada de atletas con técnica maradoniana. Ese año Ronaldo puso en duda el trono de Maradona, de Pelé o de Cruyff. Nadie recuerda nada igual.


El brasileño tímido Nunca tuvo carisma. Todo el atrevimiento que demostraba en el campo se convertía en timidez fuera. Así era Rivaldo. "El mejor extranjero de la historia del Barcelona", según Rexach, no logró conectar con la grada del Camp Nou pese a tirar del carro durante años. Coincidió con Van Gaal quien, contra toda lógica, lo colocó en el extremo y logró sacar la versión de Rivaldo más conciliadora con los intereses del equipo. Cosas del fútbol. Ahí no mostró la versión alegre del Deportivo pero se convirtió en un goleador fiable y un asistente valioso. Rivaldo sólo tenía la pierna izquierda -la derecha apenas le valía para apoyarse- pero le bastaba para ser el mejor del mundo. En el Camp Nou no han visto una folha seca más eficaz. Para el recuerdo también dejó una chilena de otro mundo ante el Valencia.


La sonrisa del Camp Nou Llegó con toda la alegría del mundo a Barcelona y se encontró un club en reformas, un equipo sin ánimo y una afición deprimida. Aterró en el Camp Nou con gesto surfero, ajeno a cualquier crisis, y logró con ambición y genio levantar un muerto. Demostró ya en su primera temporada las mejores virtudes del futbolista brasileño. Técnicamente perfecto, uno no recuerda un jugador con tantos recursos: bicicletas, controles imposibles, elásticas, espaldinhas... el Camp Nou se convirtió en el mejor escaparate posible para ver qué inventaba cada noche Ronaldinho. Sólo él ha logrado que el Bernabéu se levantara para aplaudir un futbolista culé.

3 comentarios:

"Lama" dijo...

Para mí es imposible quedarse con uno por encima del resto. Romario era como muy bien has dicho, fantasía pura, Ronaldo como un motor perfectamente calibrado, Rivaldo, quizás, el más europeo de todos ellos y Ronaldinho fue más que un jugador mágico... insisto, como culé, a mí todos me marcaron.


Saludos

Josep Manel dijo...

Según mi opinión, hay un claro determinante que discrimina el liderato de estos cuatro grandes jugadores. Te podrá gustar cualquiera de ellos, pues hemos tenido la gran suerte de tener los mejores delanteros brasileros de los últimos tiempos. Ronaldo y Romario encontraron un gran Barça compuesto por jugadores de primer nivel y una dinámica ganadora en su llegada al club. Tal vez Rivaldo tiró del carro blaugrana y gracias a eso se ganó alguna liga, pero Ronaldinho con su futbol mágico fue decisivo en un equipo descompuesto por Gaspart, llevándolo a campeón en la Champions. No hay color...

Anónimo dijo...

Para mi romario fue el mejor de todos los tiempos